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5.13.2021

Linchamientos en Israel. Se ha desatado una ola de violencia interna en las ciudades israelíes en las que conviven árabes y judíos. Hay más de 400 detenidos por participar en linchamientos, incendios e intentos de asesinato

" Ya son más de 80 palestinos, incluidos 17 niños los que han fallecido por la ofensiva aérea en Gaza. También hay siete fallecidos, 7 israelíes , entre ellos un niño. Los combates van a más y ahora ha surgido un fenómeno nuevo. Se ha desatado una ola de violencia interna en las ciudades israelíes en las que conviven árabes y judíos. Hay más de 400 detenidos por participar en linchamientos, incendios e intentos de asesinato."         (youtube, 13/05/21)

"Israel y su política de apartheid son los responsables de los linchamientos a civiles.

 Israel es especialista en presentarse como víctima ante la comunidad internacional y cada vez que realizan ataques contra el pueblo palestino lo justifican con el sonsonete de que «tienen derecho a defenderse«. Sin embargo, Israel y sus aliados (o guardaespaldas) olvidan que ese país está conformado en una tierra que no es suya. Por más que los ultrasionistas afirmen que fue Yaveh quien se la entregó a Abraham, lo cual es una entelequia y una mentira, la realidad es que Israel está ocupando un territorio que no es suyo.

A esto hay que sumar la violencia ejercida contra el pueblo palestino que realmente es el que se está defendiendo de las agresiones constantes de los israelíes, que se aprovechan de la pasividad de la comunidad internacional para ejercer una política de exterminio. ¿Son los palestinos unos santos? No, pero son las víctimas y tienen derecho tanto de defenderse como de reclamar las tierras que legítimamente son suyas. 

 Los ataques del Ejército israelí contra la Franja de Gaza y Jerusalén Este, además de las profanaciones de los lugares sagrados de los musulmanes, han provocado la evidente respuesta por el lado palestino en forma de ataques con morteros.

Linchamientos en prime time

Esta política de apartheid aplicada por Israel ha tenido como consecuencia la radicalización en ambos bandos que se está traduciendo en una serie de enfrentamientos entre civiles que, en algunos casos, ha llegado al linchamiento, tal y como se puede ver en las imágenes emitidas por la televisión israelí.

 Un grupo de radicales de extrema derecha sacó de su coche a un hombre, al que consideraron como palestino, y fue brutalmente golpeado por decenas de personas hasta hacerle perder el conocimiento. Este incidente tuvo lugar en el paseo de Bet Yam, al sur de Tel Aviv.

Los servicios de emergencia y la policía israelí tardaron más de 15 minutos en llegar. Los testigos, además, culparon al agredido por ser palestino, puesto que le acusaron de intentar atacar con su coche a una manifestación de ultrasionistas. Sin embargo, tal y como se puede comprobar en las imágenes, el hombre lo que intentaba era evitar al grupo de radicales.

 Ocupación ilegal

Israel lleva desde que ocupó ilegalmente Palestina generando un ambiente de odio al palestino que va calando poco a poco en la sociedad. Si, además, las acciones del Ejército y las fuerzas de seguridad, apoyados por colonos ultraortodoxos, tratan de aplicar una política de exterminio para quedarse con la tierra que robaron, es normal que la población civil manifieste ese odio a través de los linchamientos.

Del mismo modo, ese odio se traslada entre las víctimas del apartheid. Esto también está provocando que se produzcan linchamientos de ciudadanos judíos por parte de palestinos.

La solución para este conflicto es la que no quiere ver Israel, la misma que está contemplada en el derecho internacional: dos Estados. Sin embargo, los israelíes no lo aceptan porque tienen el paraguas de Estados Unidos, que veta cualquier resolución de la ONU, y porque siguen pensando que Palestina es suya porque Yaveh se la entregó a Abraham."                  (José Antonio gómez, Diario16, 13/05/21)

11.26.2012

Linchamiento en Gaza




Un grupo de palestinos arrastra el cuerpo de un hombre acusado de espiar para Israel. "Lo hemos cazado con las manos en la masa", ha asegurado un responsable de seguridad a la radio de Hamas Al Aqsa (El País, 20/11/2012)

2.12.2010

la violencia de las mujeres



"La escena ha conmocionado a Estados Unidos. Tres guardias de seguridad permanacen impasibles mientras una menor recibe una brutal paliza de otras chicas. Los hechos ocurrieron en la estación de autobuses de Seattle y fueron grabados por una cámara de seguridad, según informan varios medios estadounidenses.

Según se ve en las imágenes, una chica de 15 años fue golpeada en varias ocasiones sin que los agentes actuasen para detener el suceso. La joven agredida queda inconsciente en el anden y los agentes tan sólo amonestan a la agresora, de 18 años, verbalmente, que recibe ayuda de otras chicas." (El País, 12/02/2010)

7.14.2009

La represión y el linchamiento...


Un cádaver al lado de un coche, tras la represión de la protesta iugur, el domingo

Soldados chinos patrullan las calles de Urumqi, tras el toque de queda

"Un grupo de hanes (etnia mayoritaria de China) armado con palos y piedras pretenden agredir a los miembros de la minoría uigur a los que acusan de la destrucción de sus comercios"

Un grupo de chinos de la etnia han patrulla con palos por las calles de Urumqi (El País, 12/07/2009, p. 2)

"Tursun, de 40 años, mira en silencio con sus ojos oscuros y dice con la voz vacía: "Han matado a mi hijo. Los soldados abrieron fuego y mataron a varios niños, entre ellos el mío. Se llevaron el cuerpo y no lo he podido recuperar. Tenía ocho años". En sus ojos no hay lágrimas. Están secos de odio. A su lado, su otro hijo, de siete años, mira sin comprender lo que ocurre, con un palo entre las manos.

Tursun habla en una habitación miserable, de suelo sucio, techo semiderruido y fotos viejas en las paredes. Sentados en un jergón, varios amigos callan con el miedo marcado en el rostro. Todos llevan un garrote de madera, o un trozo de tubería, o una barra de hierro. En el exterior, resuenan los disparos de los gases lacrimógenos del Ejército.

De repente, entra un chico temblando. Sangra por el labio inferior. "Los soldados han visto que tenía una piedra en la mano, me han preguntado para qué era, me han tirado al suelo, me han esposado, me han pisado la cabeza y me han pegado", cuenta Yusup, de 14 años. "La había cogido para defenderme de un grupo de chinos han [la etnia mayoritaria en China] que se acercaba".

Apenas ha acabado de hablar, cuando alguien grita aterrorizado: "¡Qué vienen los chinos!". La gente sale de la chabola y se refugia en una de las casas. Echan los candados. Tras los barrotes de las cancelas, miran con incredulidad. A la vuelta de la esquina hay un solar de edificios derruidos. Un poco más allá, una vieja mezquita. Es el barrio de Tian Shan, uno de los más populares de Urumqi (capital de la región autónoma de Xinjiang), situado cerca del gran bazar, donde el domingo pasado murieron al menos 156 personas y más de 1.000 resultaron heridas cuando una protesta de uigures (etnia musulmana de Xinjiang), inicialmente pacífica, degeneró en una espiral de violencia. Miles de manifestantes pedían que se investigara el choque que se produjo el mes pasado entre uigures y chinos han en una fábrica en la provincia sureña de Guangdong, en el que murieron dos miembros de la minoría musulmana, según Pekín. (...)

Miles de chinos han se echaron ayer a la calle, armados con palos de madera, machetes, tubos de hierro, grandes cuchillos de cocina, picos y palas, en una prueba de fuerza contra los uigures. "Han matado a nuestra gente. Vamos a por ellos", dice un hombre con un garrote en la mano. A su lado, camina con paso rápido una docena de personas. Algunos son empleados de hotel, con corbata; otros, oficinistas; otros, obreros. Por todo el centro de la ciudad hay grupos de civiles con las armas más diversas. También hay mujeres, y chicas jóvenes, con barras de acero. "Venimos a defender nuestras vidas", dice un chaval. "Venimos por la paz", asegura otra.

A las cuatro de la tarde hora local (seis horas menos en la España peninsular), el Ejército ha sellado el centro. Hay miles de soldados, con cascos, escudos y bates de madera. Otros, con fusiles automáticos y pistolas. En una esquina, vigila un grupo de tanquetas blancas y camiones militares. La turba avanza envalentonada, recula cuando la policía dispara los gases.

"La unión es la fuerza. La culpable de lo ocurrido es Rebiya Kadeer. Yo tengo amigos uigures. Algunos son muy buenos. Estoy gritando a la gente que odie a Rebiya Kadeer, no al Gobierno", dice Sun, un chino han de 26 años, propietario de un restaurante, estos días cerrado (...)

Muchos uigures sienten un gran resentimiento contra el Gobierno de Pekín porque consideran que no respeta su libertad religiosa, les discrimina y ha inundado la región de chinos han, que controlan la economía. En Xinjiang, que tiene una superficie 3,2 veces la de España, viven 8,3 millones de uigures sobre una población total de 20 millones.

"Los uigures no somos terroristas. Pero no tenemos igualdad ni derechos. Los han controlan los negocios, los trabajos son para ellos", dice Yasin, de 24 años, universitario en paro. (...)

A pocos metros, un chino han, con los ojos inyectados de odio, grita entre sollozos: "Los uigures han matado a mi hermano, lo degollaron. Tenía 17 años. Lo han matado". (El País, ed. Galicia, Internacional, 08/07/2009, p. 2/3)