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6.15.2014

Fusilamientos...









"Los insurgentes del Ejército Islámico en Irak y el Levante (EIIL) se han jactado este domingo de haber “ejecutado” a 1.700 miembros de las fuerzas de seguridad iraquíes. El anuncio, a través de una cuenta de Twitter ya clausurada, se respaldaba con una serie de horripilantes fotografías en las que puede verse los enmascarados milicianos de ese grupo disparando a decenas de hombres con las manos atadas a la espalda y rostros aterrados."             

11.05.2012

Ejecución sumaria de soldados sirios en una emboscada rebelde


" El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Rupert Colville, ha informado hoy de la apertura de una investigación en el seno de la organización para verificar la autenticidad de un vídeo colgado en la Red en el que supuestos rebeldes sirios ejecutan de forma sumaria a un grupo de hombres vinculados al régimen en Saraqeb, ciudad de la provincia de Idlib, en la franja oriental de Siria. 

El principal grupo activista fuera del país, el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en Londres, ha informado de que las ejecuciones, precedidas de "abusos" contra los detenidos, fueron llevadas a cabo tras una emboscada en el control militar de Hmeisho. 

El Ejército Libre de Siria (ELS) ha denunciado la matanza y ha prometido castigar a sus autores. (...)

A falta de que una fuente independiente verifique la autenticidad del vídeo, subido ayer a YouTube, lo que las imágenes muestran es a un grupo de rebeldes con chalecos de camuflaje y armados con fusiles automáticos. 

A priori, las vestimentas y disposición de los milicianos no dista de la de los miembros del ELS que controla grandes partes de la región noroeste de Siria. Algunos de los reos, apilados en grupo, visten ropa de camuflaje, mientras otros llevan ropa de paisano, por lo que, si bien puede haber soldados regulares, entre ellos también se encuentran shabiha, matones a sueldo del régimen al cargo de las misiones más sangrientas de la represión contra los alzados. 

Así es además como uno de los rebeldes identifica a una de las víctimas en un segundo vídeo, grabado tras la ejecución sumaria. Amnistía Internacional ha señalado que si las imágenes son buenas, lo ocurrido en Saraqeb constituye un "crimen de guerra".        (El País, 02/11/2012)

7.19.2012

¡Ay de los vencidos!











Hort Faas consiguió el segundo Pulitzer de su carrera en 1972, por su trabajo en Bangladesh junto al fotógrafo Michel Laurent. Ambos fotógrafos siguieron a la guerrilla independentista en diciembre de 1971 y retrataron como torturaron a sus prisioneros. (World Press Photo, Horst Faas & Michel Laurent, Guerra de Bangladesh)

4.30.2010

La guerra de Vietnam
















(1) En esta foto de archivo tomada el 8 de junio de 1972, Kim Phuc de 9 años de edad, corre hacia la Ruta 1 cerca de Trang Bang (Vietnam), después de un ataque aéreo con napalm. (2) Fotografía tomada el 1 de febrero de 1968. El General Nguyen Ngoc Loan, jefe de la policía nacional en Vietnam del sur, dispara su pistola en la cabeza de Nguyen Van Lem (también conocido como Bay Lop), oficial sospechoso de pertenecer al Viet Cong, en una calle de Saigón, en los inicios de la Ofensiva Tet. La fotogrfía ganó el premio Pulitzer de ese año. "El general mató al Viet Cong; Yo maté al general con mi cámara. Las fotografías son el arma más poderoso que hay en el mundo", diría tiempo después Adams sobre su foto. (3) Un helicoptero rescata el cuerpo sin vida de un paracaidista muerto en la selva de Vietnam, cerca de la frontera con Camboya (1966). (4) El médico James E. Callahan muestra su desesperación mientras atiende a un soldado gravemente herido al norte de Saigón (junio de 1967). (5) Los paracaidistas del 2o Batallón estadounidense, de la 173 Brigada Aerotransportada sostienen sus armas automáticas mientras cruzan un río durante una búsqueda de posiciones del Viet Cong en la jungla de Ben Cat (Vietnam del Sur), el 25 de septiembre de 1965. (6) Un padre sostiene el cuerpo de su hijo ante la mirada de miembros del ejercito de Vietnam del sur, cerca de la frontera camboyana en Vietnam (19-03-1964). (7) En esta foto de archivo de 1966, helicópteros de ejército estadounidense que dan apoyo a tropas de infantería, vuelan en un área de despliegue situada a 80 kilómetros al noreste de la ciudad de Saigón (Vietnam). (8) Mujeres y niños vietnamitas se refugian en un canal del intenso fuego del Viet Cong, en Bao Trai, el 1 de enero de 1966. (9) Abril de 1969. Una mujer survietnamita llora frente al cadáver de su marido, hallado en una fosa común cercana a Hue. (10) Quang Duc, yn monje de budista se prende fuego hasta morir en una calle de Saigón, en denuncia por la persecución budista del gobierno de Vietnam del sur el 11 de junio de 1963. La fotografía de Browne fue reconicida con el World Press Photo de ese año. (11) El prisionero de guerra, Coronel Robert L. Stirm, es recibido por su familia tras su liberación, a su llegada a la base de Travis de las Fuerzas Aereas americanas, en California, el 17 de marzo de 1973. (El País, fotogalería, 29/04/2010)

12.15.2009

"Mi última carta: me fusilan hoy"




(1) Resistentes del grupo de Missak Manouchian, entre ellos él (tercero por la izquierda), antes de ser fusilados en 1944, cerca de Paris
(2) Un pelotón alemán se prepara para fusilar por la espalda a varios condenados.


"A las 4 me van a fusilar. Si vieras lo calmado que estoy, mamá querida", escribió Robert Busillet, de 19 años, en la prisión de Fresnes en 1941. "Vive, tienes que vivir", anotó otro reo para su amada antes de caer bajo las balas de los nazis. "No tengo miedo, no es mi costumbre", fue el último, valiente mensaje a su familia del rehén Michel Dabat, abatido por el pelotón de fusilamiento en Nantes. Vivir a muerte (Barril & Barral, 2009), un libro conmovedor, imposible de leer sin que en más de una ocasión se inunden los ojos de lágrimas -"voy a llevar en el pecho vuestras fotos para que me acompañen en el ataúd", "mi alegría más grande sería que pensaras en mí lo menos posible y que rehagas tu vida", "besos grandes, besos como sólo podemos dar cuando son los últimos", "me gustaría que cuando el niño fuera mayor le habléis mucho de mí", "no te olvides de mis zapatos, los llevé a arreglar, se los das a Maurice" (...)

La mayoría de los condenados se disculpa por el dolor que, involuntariamente, va a causar a sus seres queridos. Tratan de tranquilizarlos, mostrando valor, resignación, serenidad o sosiego. Deseamos que fuera eso lo que en realidad sentían. "No he sufrido antes y ya no más después, por supuesto", "pasamos el tiempo contando chistes", "siempre soñé, mira tú por dónde, morir de pie un día en que el sol brillara". La última frase la escribe Fernand Zelnikov, empleado de peletería parisiense de origen judío ruso, que participó en varios atentados contra soldados alemanes. Por su parte, el rehén Bernard Grinbaum anota poco antes de ser pasado por las armas, con lermontoviano desdén: "Bah, no importa".

Es una constante en los hombres con pareja pedir a ésta que rehaga su vida: "Te deseo que encuentres un buen proletario digno de ti", escribe a su mujer el tornero comunista y combatiente clandestino Maurice, que reconoce: "Es duro decir esto porque estoy celoso aun ante la muerte".

El humor y la ironía brillan por su ausencia; en cambio, abundan el patriotismo y la religión. (...)

En algunas cartas leemos desesperación, rabia, miedo, odio o afán de revancha. "Vengadme", escribe el judío Simon Fryd, que ha atacado con granadas a un destacamento de la Wehrmacht. Otros perdonan; Émile Bertrand escribe: "He cumplido con mi deber, sólo siento, y de todo corazón, haber matado". Guy Môquet, detenido por pegar carteles y al que fusilan con 17 años, escribe a su Odette: "Siento no haber podido tener lo que me prometiste". No es el más joven. Henri Fertet cuenta 16, pero mucho valor: "No quiero venda en los ojos ni que me aten".

Pese a que todos tratan piadosamente de hurtar los detalles escabrosos, en algunas misivas se percibe la provisionalidad atroz de las últimas horas: "Te escribo de pie, a la luz que pasa a través de la mirilla"; "mi escritura es quizá un poco temblorosa, pero es que tengo un lápiz muy pequeño"; "te escribo sobre un cubo nauseabundo"; "sed fuertes como lo seré yo cuando las balas me sacudan"; "vienen a buscarnos".

Se traslucen dudas: "Creo que voy a morir con valor", "creo que todo irá bien" (!) "y sabré morir como un hombre"; "tengo mucho coraje, pero estoy un poco nervioso". Algunos tratan de ser prácticos: "Dejo mi chaqueta de cuero, trata de recuperarla". Uno incluso recuerda devolver los volúmenes de La Pléiade prestados. "Haz editar mis poemas", escribe el líder partisano de origen armenio Missak Manouchian. Hay verdaderos testamentos. Otros filosofan. Predomina la contención pero hay anotaciones desgarradoras: "Hallaré valor pensando en tu amor"; "sabes que alguna vez hemos discutido, pero te quería mucho". "Un último largo, largo beso en tus labios", escribe el maquisard Paul Meyer a su mujer. Y otro a la suya: "Lamento profundamente no haberte hecho feliz". (El País, ed. Galicia, 08/12/2009, p. 31)


Carta de despedida de Missak Manouchian

"Prision de Fresnes (Seine) 21 de febrero de 1944

Mi Querida Melinée, mi amada pequeña huérfana.

Dentro de unas horas, ya no estaré en este mundo. Vamos a ser fusilados esta tarde, a las 15 horas. Esto es un accidente de la vida, parece mentira, sin embargo sé que ya no veré nunca más.

¿Qué puedo escribir? Todos es confuso en mí y muy claro al mismo tiempo.

Entréen el ejército de liberación como soldado voluntario y muero muy cerca ya de la victoria y del objetivo. Felices aquellos que van a sobrevivirnos y disfrutar de la dulzura de la libertad y de la paz de mañana. Estoy seguro de que el pueblo francés y todos los combatientes de la libertad sabrán honrar nuestra memoria dignamente. En el momento de morir, declaro que no tengo ningún odio contra el pueblo alemán ni contra nadie, cada uno tendrá lo que merezca como castigo o como recompensa. El pueblo alemán y todos los pueblos vivirán en paz y en fraternidad después de la guerra, que ya no durará mucho tiempo. Felicidad a todos… Tengo un pesar profundo por no haberte hecho feliz, habría querido un hijo tuyo, como tú siempre querías. Te ruego por tanto que sin falta te cases después de la guerra y que tengas un hijo para mi felicidad, y para cumplir mi última voluntad. Cásate con alguien que pueda hacerte feliz. Todos mis bienes y todas mis cosas, te las dejo a ti, a tu hermana y a mis sobrinos. Después de la guerra, podrás hacer valer tu derecho a una pensión de guerra como mi esposa, porque muero como soldado regular del ejército francés de la liberación.

Con la ayuda de amigos que querrán honrarme, harás editar mis poemas y mis escritos que merezcan ser leídos. Dales recuerdos míos, si es posible, a mis padres en Armenia. Moriré con mis 23 camaradas muy pronto, con el valor y la serenidad de un hombre que tiene la conciencia muy tranquila pues, personalmente, no he hecho mal a nadie y si lo he hecho, lo hice sin odio. Hoy, hace sol. Mirando al sol y a la bella naturaleza que tanto he amado, diré adiós a la vida y a todos vosotros, mi muy querida esposa y mis muy queridos amigos. Perdono a todos los que me han hecho daño o que hayan querido hacérmelo, salvo al que nos ha traicionado para salvar su piel y a los que nos han vendido. Te abrazo muy fuerte, a tu hermana y a todos los amigos que me conocen mucho o poco, os abrazo a todos de todo corazón.

Adiós. Tu amigo, tu camarada, tu marido.

Manouchian

Posdata: tengo quince mil francos en la maleta de la calle Plaisance. Si puedes, cógelos, salda mis deudas y dona el resto a Armenia." (Kaosenlared.net, Carta de Missak Manouchian)

9.04.2009

La guerra (desembarco en Normandía)



Miembros de la resistencia rapan el pelo a una mujer, escarnio reservado para aquellas que habían mantenido algún tipo de relación con los nazis.



Fusilamiento de un colaboracionista. "Es imposible tener datos fiables sobre los asesinatos de prisioneros porque aparecen siempre como muertos en acción. No es posible hacerse una idea de la frecuencia con que se producían" (Beevor). (El País, fotogalería, 03/09/2009)